Cuando era joven, Ricardo Bofill, arquitecto, vio el humo que salía de una fábrica y le llamó la atención. En ese mismo instante, se enamoró del lugar y, cuando se enteró de que iba a cerrar quiso comprar el lugar. A partir de ahí, transformó la factoría en una mansión de 5000 metros cuadrados, con ocho dormitorios, doce cuartos de baño, techos de diez metros de altura y con  cerámica, madera, vidrio y hormigón como materiales utilizados. El medio online Nowness, recientemente, ha publicado este video, realizado por el cineasta Albert Moyá, en el que el arquitecto catalán enseña el interior de la espectacular vivienda.