Estamos viviendo una auténtica revolución de la tecnología. No sólo por los avances que salen a la luz cada día, capaces de hacernos la vida más fácil a gran escala, sino porque se ha vuelto accesible para la gran mayoría de personas. Tanto es así, que a día de hoy la tecnología influye en nuestras vidas cambiando nuestras costumbres desde que nacemos.

La tecnología al uso sirve básicamente para hacernos la vida más fácil, para tener más información en menos tiempo y estar siempre conectados con todo aquello que nos pueda interesar. Vivir al margen de la tecnología es muy complicado y sobre todo, muchas veces, innecesario. Si podemos tener algo mejor, ¿por qué renunciar a ello?

Pues lo cierto es que hay muchas personas que no renuncian a la tecnología sino que simplemente no pueden disfrutarla por cuestiones físicas. La ceguera, por ejemplo, es una de las discapacidades que más dificultan el uso de la tecnología en el día a día. Evidentemente, los avances han conseguido que los más de 285 millones de personas que tienen alguna dificultad visual en el mundo tengan la posibilidad de mejorar la calidad de vida. Pero cuando hablamos del uso cotidiano de la tecnología, el panorama cambia bastante.

En Corea del Sur se ha desarrollado Dot, el primer SmartWatch Braille del mundo, un dispositivo digno del siglo XXI. Se trata de un reloj inteligente muestra la información en braille. Consta de 4 celdas dinámicas que van cambiando según la información que tenga que mostrar, y el usuario tiene la posibilidad de ajustar la velocidad a la que se quiere obtener la información.

Dot se conecta por Bluetooth al teléfono móvil, igual que el resto de smartwatchs, y cumple prácticamente las mismas funciones. Puede recibir ahí los mensajes de cualquier aplicación y también emitir mensajes nuevos utilizando los botones laterales.

Aunque los dispositivos tecnológicos para personas con discapacidad visual ya existían, lo cierto es que este ha revolucionado porque no utiliza el sonido para comunicarse. Antes el usuario tenía que conectar los auriculares si quería escuchar un mensaje en la intimidad (perdiendo la percepción de sonidos ambientes que son fundamentales para ellos) o escucharlo delante de todo el mundo. Ahora el usuario tendrá a su alcance esa autonomía y privacidad con un producto asequible.

Y es que muchas cosas que funcionan con braille son extremadamente caras y exclusivas. Este reloj inteligente, en cambio, se pondrá a la venta por 320 dólares.

Después de 3 años en desarrollo, con campañas de crowdfunding, ahora se comenzarán a repartir los modelos para los 140.000 personas que participaron en la financiación. Además de eso, por el momento se planea vender 1000 unidades más en Londres. Ojalá su funcionalidad sea tal que se pueda seguir desarrollando y llegar a muchas más personas. Cualquier invento que ayude a las personas a tener mejor calidad de vida es bien recibido, así que desde Casas Increíbles aplaudimos este producto y su iniciativa.

Fuente: Boredpanda, Dotincorp