Las redes sociales han conseguido tener mucho poder en nuestro día a día. Se han convertido en un escaparate de opiniones, y en un medio de comunicación y de difusión, posiblemente el más grande que existe, y aunque muchas veces se utilizan como mero entretenimiento, lo cierto es que muchas veces tienen un gran poder de convocatoria para hacer de este mundo un lugar mejor.

David Pérez vive en Fremont, California, y un día se fijó en que su vecino de edad muy avanzada, subía repetidas veces al tejado sin ninguna medida de seguridad. Decidió fijarse bien y se dio cuenta de que su vecino casi octogenario lo que quería era reparar algunas tejas que se le habían caído. David se preocupó por su vecino pero sabía que tenía que tener una ayuda extra, ya que él no tenía ni idea de cómo se arreglaban los tejados, así que decidió compartir la foto de su vecino en el tejado junto a este texto en su Facebook.

Estoy tratando de encontrar a alguien que tenga experiencia en techos. Así que, por favor, compartan esto. Tengo un vecino, el hombre en el tejado de la fotografía, de nombre desconocido. Él tiene alrededor de 80 años y sube al tejado para intentar terminar de poner las tejas él mismo. Lo siento por él, pero yo no tengo conocimiento en tejados. Me gustaría encontrar a alguien que donara su tiempo para ayudar a terminarlo. Parece que él tiene todos los materiales, así que sólo busco mano de obra para este Sábado, 29 de Agosto […]

Su publicación llamó la atención de la gente y rápidamente se compartió 1.400 veces. El sábado llegó, y con muchas expectativas David se encontró que en la puerta de su casa ya había 40 personas dispuestas a hacerle el mejor tejado al anciano vecino.

El señor Dubiel, que es como se llama el vecino de 75 años de edad, se quedó maravillado con la acción de todos estos voluntarios.Se restaura mi fé en la humanidad. Estoy asombrado, no me lo podía creer cuando un tío llama a mi puerta y me dice que quería ayudarme de forma gratuita. ¡Que gesto!“, declaró para un medio local.

David Pérez, que lo había organizado todo de la mejor manera que sabía, pensaba que tardarían todo un día en reparar el techo de su vecino. Sin embargo, gracias a que se presentaron tantas personas, el trabajo sólo les llevó cuatro horas.

A su vez, el anciano ha confesado que había decidido no llamar a unos profesionales porque no querían que hicieran un trabajo rápido sin que se preocuparan por la calidad. Estamos acostumbrados a los engaños y a la negatividad, sin embargo esta acción ha roto todos los moldes. Ayudar a alguien sin pensar en la recompensa.

Durante ese sábado, todos los presentes se mostraban felices y agradecidos. Una acción que se ha hecho posible no sólo por los 40 voluntarios que allí se presentaron, sino que también por toda la gente que compartió la publicación para darle la difusión que se merecía.

Fuente: Dailymail, Americanow