Cada año son muchas las víctimas mortales producidas por accidentes de tráfico en todo el mundo. Tanto es así, que cada día se instalan nuevos mecanismos que afiancen la seguridad de los conductores y también de los viandantes.

No podemos negarlo, muchos accidentes son consecuencia de una mala decisión del conductor, de falta de prudencia o de conciencia. Pero también es cierto que otras muchas el problema se encuentra en la infraestructura, las carreteras están en mal estado, se construyen curvas muy pronunciadas, etc.

El exceso de velocidad es uno de los principales motivos causantes de accidentes de tráfico, sobre todo en las zonas pobladas donde las víctimas suelen ser los peatones. Por eso, en este tipo de vías es normal encontrar algunos elementos como rotondas, semáforos, badenes, etc. que nos obliguen a reducir la velocidad.

Las vías largas que además son rectas parecen ser el escenario perfecto para poner a prueba la potencia del motor del coche y saltarse las limitaciones de velocidad, sin embargo el riesgo es tal, que le toca a los organismos correspondientes tomar medidas.

En un pequeño pueblo escocés llamado Stirling, cerca de Loch Lomond, han tenido que tomar una “original” medida para obligar a los conductores a reducir la velocidad en una prolongada recta que atravesaba el pueblo. En esa carretera, la velocidad estaba limitada a los 50 km/h, sin embargo prácticamente nadie lo respetaba y ya eran muchos los sustos que se llevaban los vecinos.

Ni radares, ni badenes, ni rotondas, ni semáforos, en ese pueblo se decidió cambiar la pintura de la carretera. Se pintaron las líneas discontinuas que separan los dos carriles como si de una carretera de curvas se tratara, completándolo con unas franjas rojas a los lados. Es una ilusión óptica, la carretera sigue siendo igual de recta, sin embargo ahora los conductores tienen que estar más atentos.

Según un estudio de la Universidad de Leeds, las marcas de este tipo ayudan más a reducir la velocidad que las convencionales señales de tráfico, y al menos en este pueblo de Escocia así ha sido. Eso sí, como cualquier medida disciplinaria, no ha estado exenta de polémica, ya que los políticos se critican entre sí si es la solución definitiva para un problema que lleva vigente muchos años.

Lo que es un hecho es que la mayoría de conductores ya reducen su velocidad al pasar por esta carretera y que ha sido una medida mucho más económica que cualquier otra. ¿Qué os parece a vosotros?

Fuente: gizmodo, playgroundmag