Se supone que en los tiempos en los que vivimos es cuando más informados estamos. Internet ha logrado que tengamos toda la información que podemos imaginaros a nuestro alcance, pudiendo disponer de ella prácticamente en cualquier hora y lugar. Sin embargo, ¿crees que eso nos hace estar más preparados para emergencias?

Tal y como su nombre indica, una emergencia no nos da margen a buscar en Internet qué es mejor y que no. Y cuando se trata de algo de vida o muerte, más nos vale estar preparados. Pensar que situaciones extremas sólo ocurren en las películas es un error, algo tan simple como un atragantamiento puede suponer un grave peligro que podría costarnos la vida.

Pues bien, ¿qué debemos hacer si alguien a nuestro alrededor se atraganta y empieza a ahogarse? ¿O si te pasa a ti mismo y no tienes a nadie cerca para pedir ayuda? No siempre sabemos cómo actuar ante estas situaciones, pero con estos sencillos pasos, ¡esto nunca más volverá a ser un problema!

Si te has atragantado…¡tose!

Toser es la manera más eficaz de liberar las vías respiratorias y así expulsar lo que nos esté obstruyendo la tráquea. Lo mejor que puedes hacer ante esta situación es intentar toser y calmarte. Algo muy común es beber agua durante el atragantamiento, pero ¡no! Sólo se debe beber un vaso de agua después de que haya tosido y desaparezcan al menos parte de los síntomas.

Si no es posible toser, da palmadas en la espalda

Pero, ¿qué podemos hacer si no ha sido posible provocar la tos? En este caso, debemos inclinar levemente a la víctima hacia delante y hacia abajo, ¡pero nunca mantenerla en una postura recta!, ya que esto podría obstruir aún más las vías respiratorias. Tenemos que dar palmadas fuertes, con la mano abierta de abajo a arriba entre los omóplatos.

Si no se puede respirar, haz la “Maniobra de Heimlich”

En este caso no debemos golpear por la espalda, ya que puede ser peor para la víctima. Por ello, debemos practicar la maniobra de Heimlich, para hacer que salga el aire de los pulmones y así ayudar a empujar el objeto atascado.

Abrazamos a la víctima por la espalda y ponemos una mano cerrada como un puño sobre su abdomen, entre el ombligo y las costillas inferiores. Si se trata de alguien más corpulento que tú o una mujer embarazada, tienes que abrazarle en la zona de las costillas inferiores, lo más cerca posible al vientre. De tal forma que la palma de la segunda mano, quede por encima de la primera. Así, empuja llevando el puño hacia ti hacia arriba (por debajo del diafragma). Repite este movimiento hasta que las vías respiratorias se liberen.

¿Y si el atragantado perdió el conocimiento?

Se debe tumbar a la persona inconsciente, boca arriba, nunca de espaldas ni en posición vertical.  Pon una mano sobre la otra y coloca la base de la palma de la mano entre el ombligo y las costillas inferiores. Con energía, empuja en el estómago, arriba, apuntando hacia el diafragma. Repite varias veces hasta que las vías respiratorias se liberen.

Si aún retirando el objeto que le obstruía, la persona no consigue respirar, se ha de comenzar con la respiración artificial.

Si estoy solo y me atraganto, ¿qué puedo hacer?

Antes de entrar en pánico o empezar a golpearte en el pecho o en la espalda bruscamente, tienes que aplicarte a ti mismo la maniobra de Heimlich que hemos mencionado anteriormente, pero ¿cómo?

Apóyate sobre un objeto firme como la esquina de una mesa o una barandilla, y empuja hacia arriba ayudándote con el peso de tu propio cuerpo.

Fuente: Genial.guru