La maicena es capaz de servir de nueve increíbles formas que ni siquiera conocíamos. Aunque generalmente esta fécula de maíz se utiliza para elaborar deliciosas recetas, lo cierto es que tiene otros muchos usos que nos pueden beneficiar en nuestro día a día.

Aunque parezca increíble, lo mismo nos puede servir para limpiar nuestra ropa que para hacernos una mascarilla facial. La clave está en conocer cada producto más allá de los límites para los que fue diseñado.

Como con otros muchos, el aceite lubricante o la laca del pelo, por ejemplo, la maicena tiene una variedad de aplicaciones que podemos usar en nuestro beneficio. Incluso si nos proponemos limpiar los cristales y dejarlos como nuevos, podemos contar con la maicena como aliado. Aquí tienes 9 usos alternativos de la maicena, muy atento, porque algunas van a sorprenderte y mucho.

Elimina las manchas de tu sillón o sofá

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Puede ocurrir que si comemos sentados en el sofá manchemos sin querer la tapicería. No hay mayor desastre porque o lo limpias a contra reloj o esa será una mancha perpetua. Sin embargo, si recurrimos a la maicena todo esto tiene una fácil solución. Todo pasa por echar un cuarto de leche en una taza y añadir cuatro cucharadas de maicena. Déjalo reposar, y cuando la pasta se haya secado la retiramos. Este truco sirve incluso para las manchas de tinta.

Es capaz de acabar con el mal olor de tus zapatos

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Como el polvo de talco, esta fécula de maíz es un remedio muy bueno contra los malos olores. Usándolo para el calzado a modo de harina espolvoreada notaremos grandes resultados. Las propiedades que tiene hace que absorba la humedad y los olores, lo que es infalible en calzado deportivo, por ejemplo.

Es uno de los mejores limpiadores de vidrio que hay

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No hace falta recurrir a lo último en productos de limpieza para cristales. Si conocemos las ventajas de la maicena con este material podremos hacer nuestro propio limpiador de forma sencilla y muy eficaz. Mezclamos una taza de vinagre, con una de agua, y añadimos el jugo de medio limón exprimido y dos cucharadas de maicena. Con ayuda de un pulverizador o un trapo húmedo podremos limpiar los cristales como un profesional.

Facilita el planchado

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Planchar puede ser una pesadilla o  algo relajante, todo depende de los gustos. Pero en ambos casos, podemos facilitar la tarea mezclando una cucharadita de maicena con medio litro de agua. Con eso podemos crear un spray que hace mucho más sencillo planchar mientras lo aplicamos a las arrugas de la ropa.

Mantiene limpia tu cubertería de plata

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Es fácil que con el uso o el paso del tiempo la plata pierda su brillo. Existen toda clase de trucos para remediarlo. Este es tan sencillo como hacer una pasta con un cuarto de agua en una taza y cuatro cucharadas de maicena. Después frotamos los cubierto u objetos de plata y secamos inmediatamente con un trapo húmedo. El resultado va a gustarte.

Sirve para sacar brillo a los muebles

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Además de poder usarla en cubiertos o cristales, podemos aplicarla también en muebles como una estupenda y eficaz forma de sacarles brillo. Sólo debes mezclar en una taza con agua una cucharada de maicena, humedecer un trapo con ello y pasarlo enérgicamente sobre la superficie de los muebles que queramos. Después hacemos lo mismo con un paño seco.

Elimina el moho de los libros

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Sobre todo en libros viejos, la humedad puede ser la culpable de la aparición de manchas de moho. Ponerle remedio es tan fácil como recurrir a la maicena, espolvorear sobre los libros un poco de esta fécula mágica y asunto solucionado. La harina absorberá la humedad y hará que las manchas no aparezcan.

Es una excelente mascarilla para pieles grasas

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Si tenemos piel grasa y somos de los que disfrutan haciendo mascarillas caseras esta te parecerá la opción perfecta. Usando como aliado principal la maicena podemos llegar a conseguir una mascarilla facial de lo más efectiva. En un bol mezclamos dos cucharadas de esta fécula de maíz con medio vaso de agua tibia, después de aplicarla sobre el rostro la dejamos actuar durante unos 15 o 20 minutos. Luego lavamos con abundante agua y listo.

Es capaz de aflojar los nudos más fuertes

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Cuando apretamos demasiado un nudo, o el tiempo ha hecho que sea imposible deshacerlos, podemos llegar a desesperarnos. Es tarea difícil y costosa, llegando incluso a dolerte los dedos de tanto intentarlo. Más vale maña que fuerza; si usamos la maicena (espolvoreando un poco sobre el nudo) éste se aflojará.

Fuente: genialguru