Los que vivimos en el hemisferio norte ya nos estamos preparando para el invierno. Ya hemos hecho el cambio de armario y tenemos nuestros abrigos y las mantas preparadas. Hay a quien le gusta más o menos esta estación del año, pero sin duda todos están de acuerdo en un inconveniente: la calefacción.

Sentir frío en nuestra propia casa es una sensación muy desagradable, por ello la calefacción es fundamental para poder sentirnos a gusto. Sin embargo, en invierno tenemos que prepararnos para afrontar también ese gasto extra, ya que se nota mucha diferencia en la factura a final de mes.

Como la calefacción nos parece algo imprescindible, nosotros no pensamos en alternativas posibles a ella, a no ser que seas de los privilegiados que tienen chimenea. Pero lo que sí podemos hacer es ahorrar en calefacción y para ello tenemos que conocer algunos trucos que nos permitirán mantener nuestra casa caliente disminuyendo el gasto económico.

No te pierdas estas 5 pautas y ponlas en práctica este invierno, ¡seguro que notas la diferencia!

1. Purga los radiadores

Purgar los radiadores es muy importante y no lo debes pasar por alto en ningún caso. Purgar el radiador significa quitarle el aire que puede acumularse en su interior. Si no lo hacemos, las burbujas de aire que se quedan dentro impiden el paso del calor, por lo que necesitaremos más potencia para calentar la casa, y por lo tanto, más gasto. Algunos radiadores modernos tienen purgador automático, pero si no es tu caso, deberás abrirlo tú muy poco a poco, hasta que salga un poco de agua, que querrá decir que ya todo el aire salió.

2. Mantén la temperatura

Poner la calefacción a tope cuando ya no aguantamos el frío no es un ahorro de energía, es un gasto añadido. Mantener una temperatura estable en la casa hará que se necesite menos potencia para calentarla, por ejemplo manteniendo una temperatura constante de 20 grados.

Sin embargo, esto sólo nos será rentable si pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en casa, si no es así, tener la calefacción puesta todo el día será una mala idea. En este caso lo mejor que podemos hacer es tener un termostato automático que nos permita programar el encendido, así, cuando lleguemos no tendremos que poner la calefacción al máximo para calentar la casa rápidamente.

3. La circulación del calor

Debemos facilitar que el calor circule por toda la casa de manera correcta. Para ello es importante que no coloquemos muebles al lado de los radiadores ni tampoco poner la ropa húmeda encima de ellos para que se seque antes. Este tipo de cosas lo que hacen es entorpecer el flujo de calor y por lo tanto gastar más. Por otra parte, si tenemos una habitación que no usamos, no sería mala idea cerrar el radiador y la puerta, para que así el calor se distribuya en las estancias que sí frecuentamos.

4. El cuidado de la caldera

El cuidado de la caldera es fundamental, porque cuanto más cuidada esté mejor rendimiento tendrá. Muchas compañías incluyen en las tarifas un mantenimiento que nos ayudaría en este sentido, así que investiga todas las opciones que tienes.

Por otra parte, si estás pensando en cambiar la caldera, no te dejes llevar por la primera opción, ya que muchas veces las más baratas pueden acarrear un mayor gasto de consumo. Es importante que miremos los valores de eficiencia que nos asegure un ahorro económico con el paso de los años.

5. Otros factores a tener en cuenta

Hay otros factores que nos provocan el gasto elevado de calefacción y que nada tiene que ver con la caldera o los radiadores. El aislamiento de la casa es el principal problema a la hora del derroche de calor, tanto es así que prácticamente el 30% de la necesidad de calor de una casa se debe a este motivo. Por ello es importante que, en la medida de lo posible, nos preocupes por aislar las puertas y ventanas de la casa.

Fuente: proyectos.habitissimo